sábado, 16 de junio de 2012

Como haces una cosa, haces todo

Ayer, por la mañana, cuando venía conduciendo de Huelva hasta Nerva, después de haber realizado la sección de coaching en Uniradio, me di cuenta que cada uno conducía de una forma y que cómo no coportamos como conductores también es la forma en que lideramos nuestra propia vida.

El pagado: Actúa como un "caballo de carreras". Puede haber apuestas, el incentivo es la emoción y el aliciente el dinero en juego. 

El desequilibrado: Tiene alteraciones de comportamiento. Destacaría el sociópata, una persona asocial, sin lazos afectivos, sin sentimientos de culpa y sin conciencia del bien y del mal. Pueden experimentar placer viendo reaccionar con miedo a otros conductores. 

El grupo violento: Buscan adquirir o mantener el liderazgo en un grupo marginado y violento, y en competitividad con otros grupos con los que se comparan. 

El resentido: Pretende causar daño a los demás, manifiesta resentimiento. Seguramente han cometido algún delito que les ha llevado a la cárcel o ante la justicia. 

El aburrido: Siente placer experimentando el riesgo con vehículos. Puede ser social y económicamente acomodado y pretende excitación para salir de la monotonía. 

El toxicómano: Se sientan al volante bajo el efecto de drogas, fármacos, alcohol o combinaciones de distintas sustancias. 

El imitador: Repite la violencia que ve en otros kamikazes o en su entorno y en los medios de comunicación. 

El erróneo: Por distracción, mala señalización de la vía, equivocación, u otros factores involuntarios, incurren en un comportamiento suicida sin premeditación. 

El que huye: Incurre en una conducta suicida yendo en contradirección, a gran velocidad, al huir de la policía por algún delito o infracción. 

El suicida: Pasa por una fuerte crisis y utiliza el vehículo como instrumento para quitarse la vida, sin importarles que mueran otras personas. 

El compulsivo: Imagine estar a la cabeza de un semáforo esperando a que cambie de color para continuar su camino. Al sólo pasar a verde, ya tiene a un desesperado dándole de bocinazos detrás suyo. En ese instante, se habrá encontrado con uno de los especímenes más salvajes de la selva de asfalto. Éstos tienen la característica de siempre querer hacerse notar.

El agresivo: Estos automovilistas conducen a altas velocidades y se enfurecen por cualquier motivo. Son los más irresponsables de todos.

El pasivo: Se destacan por evitar todo tipo de enfrentamientos. Son precavidos y es importante para ellos llegar lo más seguro posible, sin importar la distancia del viaje.

El débile: Son todos aquellos que, debido a su personalidad, son sumisos y obedientes.

El normal: Conducen tranquilos y se adaptan con facilidad a las condiciones y situaciones del camino. 

¿Qué tal líder de tu vida eres?

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